jueves, 12 de mayo de 2011

La china se libera, o no.


















Veo:

http://www.documaniatv.com/social/revolucion-sexual-en-china-video_7c0c9bc7a.html

Por de pronto, China asiste a un proceso de masculinización, esto es, que la tasa de hombres supera a la de mujeres como consecuencia de la mencionada política, pero también de la mayor consideración social que se le da al nacimiento de un niño frente al de una niña: mayor aumento de abortos, etcétera. No descubro nada. El reportaje lo subraya.

Por otro lado, llama significativamente la atención que las principales ciudades de China, pese a ser el país que aún hoy presenta una mayor población, y debido, seguramente, a que pierde posiciones frente a India respecto al índice de crecimiento poblacional, y a otros fenómenos sociales como la emigración, tengan previsto perder posiciones en el ranking de Naciones Unidas.

Es paradigmático (para el ámbito de los países desarrollados) el caso de Nueva York, que de la segunda posición hasta 2007, con 19 millones de habitantes, pasará a la sexta en 2015, con casi la misma población. Pero es más significativo el que para ese año ninguna ciudad china esté entre las diez primeras en población, ni siquiera Shanghai; en cambio, entrarán en esta dudosa lista núcleos urbanos como Lagos (Nigeria). En la lógica prevista están la segunda y tercera posición que ocuparán, por este orden, las ciudades indias de Bombay y Delhi, y el décimo puesto para Calcuta.

Más hombres que mujeres (hasta 30 millones más de mujeres se espera en los próximos años que hombres solteros, según el reportaje) y menor crecimiento de la población. Panorama descrito. Bien. Me centro.

De la fecundidad…

Resulta particularmente interesante, cuando no incitante, cómo describe hace 212 años Malthus las razones de la ya conocida entonces alta tasa de población en China: "El clima es muy favorable a la producción de individuos de la especie humana, y las mujeres son más fecundas que en ninguna otra comarca del universo”. En ese momento la sociedad china entiende el matrimonio y la procreación como poco menos que un deber sagrado, y la misma Administración favorece esta figura social entre los pobres. El propio Malthus observa que el matrimonio en la sociedad china de su tiempo es "una medida de prudencia porque los hijos, sobre todo los varones, están obligados a mantener a sus padres".

… al divorcio,

Anthony Giddensadvierte en 1999, doscientos años después, que, aunque la tasa china de divorcios es todavía baja comparada con Occidente, en las ciudades chinas es cada vez más frecuente, también la cohabitación. En cambio, “en el inmenso campo chino, todo es diferente”.

Lo hemos visto descrito en el reportaje. Así, Giddens pone de manifiesto que en las zonas rurales el matrimonio y la familia son “mucho más tradicionales”, a pesar de la política oficial de limitar los nacimientos con una mezcla de incentivos y castigos. “El matrimonio”, apunta, “es un acuerdo entre dos familias, fijado por los padres en lugar de por los individuos afectados. Como dice un refrán chino: ‘Te la presentan, saludas y te casas’”. Todo esto nos ubica, entiendo que bien, en el contexto que estudiamos.

… pasando por el no-Dios.

Como, de igual modo, resulta particularmente interesante, a mi juicio, detenernos por un instante en la concepción religiosa y/o moral predominante en China. En primer lugar, el confucionismo, que no contempla la figura de Dios; en segundo lugar, el taoísmo y el sintoísmo, que, por su condición animista, presenta a hombres y animales en la misma categoría; en tercer lugar, el budismo, que funde en un mismo cosmos la creación humana y natural. Todo ese conglomerado distingue la moral china del Cristianismo en cuanto que observa al ser humano no como un “ente” superior, sino como un miembro más de la naturaleza en general. Frans de Waal, a quien cita Francis Fukuyama, resalta que el hecho de ver una continuidad entre la naturaleza humana y la no humana ha llevado a los chinos a ser más compasivo con los animales no humanos. “Por consiguiente, las prácticas como el aborto o el infanticidio (en particular el infanticidio femenino) se ha extendido en muchas regiones de Asia.

El Gobierno chino ha permitido ciertas prácticas aborrecibles en Occidente, como la extracción de órganos de presos ejecutados, y aprobó una ley eugenésica en una fecha tan reciente como 1995”, apunta Fukuyama. Ya les voy entendiendo. Estamos llegando al final. O al principio de algo, como dice en el reportaje Zha Jianyin: “Es difícil vivir en la China de hoy, pero es divertido”.

¡Quizás no fue tan mala idea!

Parece quedarnos lejano (pero aún valido) el pronóstico que hace Salvador Giner en 1976 en su Sociología, donde, sobre la superpoblación que se nos viene encima, apunta: “Inevitablemente, y desde el punto de vista de la estructura social y la libertad de las personas, tales explosiones demográficas sólo pueden conducir a una regimentación alta de la vida social, pues solamente una coordinación imperativa (que incluya el control obligatorio de la natalidad) puede mantener el orden social”. Se lee aún fresco. Mao revive.

Resumen: “Los autores que han hablado de una juventud sexualmente emancipada olvidan a veces que esta emancipación se ha dado solo en la mujer”, porque los hombres llegan con experiencia sexual, de la mano de la prostitución. La niña que hoy vuelven a desear las parejas chinas (reportaje) parece que lo va a tener fácil para elegir (“…pero es divertido”). Aunque siempre hay un aguafiestas: Freud lo tiene claro: sólo una sexualidad, la fálica, la masculina. Se engañarán los que piensen que hay otra sexualidad posible, y sobre ello razona Jean Baudrillard: “En lo que respecta a lo femenino, la trampa de la revolución sexual consiste en encerrarlo en esta única estructura donde está condenado, ya sea a la discriminación negativa cuando la estructura es fuerte, ya sea a un triunfo irrisorio en una estructura debilitada”.

Lo tengo. Lo vi en el vídeo. ¡Eureka! Esto es lo que quería decir: Mujeres que ejercen la prostitución expuestas al escarnio social. Se supone que en ese mundo paga el hombre, pero es falso, paga siempre la mujer. Habrá que volver al campo.

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