Descripción.
“Les
pedimos disculpas”
Es la primera
crónica de urgencia. Los periodistas de televisión, frente a las primeras
muestras en pantalla, se afanan por pedir disculpas a sus espectadores al no
poder explicar en condiciones lo que estamos viendo todos.
Conectamos con
CNN en español:
“Les
pedimos disculpas, la información que disponemos es muy, muy limitada, pero
queríamos ir en vivo inmediatamente para mostrarles estas imágenes que estamos
recibiendo. Vemos las Torres Gemelas, un avión se estrelló sobre estas torres.
Hay un plano abierto en esta mañana soleada en la gran manzana estadounidense. (…) Estamos especulando, esta
información no la tenemos (…) vemos fuego en el interior en este
edificio. Esperemos que no haya víctimas. No sabemos qué pudo haber pasado.
Nuestra gente de CNN (de EEUU) también es muy breve; dice que una avioneta se
estrelló contra una de las torres… Conectamos con nuestros compañeros de CNN en
inglés”.
Conectan con
CNN de Estados Unidos.
Hablan con
testigos: “De repente vi el avión que se estrellaba contra la torre y
después fuego y humo, y empezaron a volar pedazos de material (…) Parece
que el avión está dentro del edificio”. Pausa. El espectador acaba de
ver en directo que se estrella un segundo avión contra la segunda torre.
Tras la breve pausa, prosigue el testigo: “Parece que
hay más explosiones en este momento. La gente de abajo está corriendo. Vemos
que la otra torre acaba de explotar”.
El locutor
interviene: “Quizás esto confirma lo que usted dijo de que el fuselaje se
encontraba dentro del edificio que causó la explosión, confirma que el avión
seguía dentro del edificio”.
¡Pero si
acabamos de ver todos cómo otra aeronave se estrella contra la segunda torre!
Puede que el locutor estuviera pendiente de otra cosa y no viera la imagen.
Todo ocurre en dos segundos. Es posible. Continúa el testigo: “La gente
esta en pánico”.
El locutor
insiste: “Hay conjeturas de que había un segundo avión. Pero son
conjeturas. La segunda explosión podría apoyar la teoría de que el avión estaba
dentro del edificio. Si miramos el segundo edificio vemos ahora que ambas
torres están en llamas. Hace unos momentos sólo una torre y ahora la segunda”.
Parece empezar a darse cuenta (el espectador ya lo ha visto aunque semeja
necesitar que alguien se lo contextualice y confirme). “Quizás hubo un
segundo avión que chocó contra esta torre. Lo que sabemos hasta el momento para
resumir es que un pequeño avión, o quizás un avión comercial, se estrelló
contra una de las torres. Parece que la segunda torre que está en llamas acaba
de explotar y se vio mucho más material. Quizás podamos conseguir un testigo
que vea mejor, pero podemos ver la segunda torre en llamas en este momento”.
Un nuevo
testigo: “Estoy desde una zona donde puedo ver los dos edificios. Hace
cinco minutos mientas miraba el humo que salía de la primera torre un pequeño
avión llegó desde el oeste y a unos 25 pisos por debajo de la parte de arriba
explotó, pero ocurrió por detrás de un tanque de agua donde yo estaba; se
estrelló contra la torre, sin embargo”.
El locutor
anuncia que ya se ofrece el vídeo del segundo impacto, pero se equivoca, pues
esta imagen ya la vio el espectador hace unos minutos, y todo hacía indicar que
él era de los pocos que no se había percatado, lo que explica que mantuviera
durante ese tiempo la tesis de una explosión en la segunda torre, pero de
origen incierto. “No sabemos si es un avión a control remoto”,
indica el locutor. “Parece que este segundo avión también era de
pasajeros”.
El 26 de
septiembre de 2001, el general Hamid Gul afirma a United Press International no
creerse cuando G.W. Bush dice que los ataques a las torres les pillaron por
sorpresa: “No me lo creo” asevera tajante Gul, quien desliza que “al
cabo de diez minutos” de que impactaran contra la segunda torre gemela “la
CNN afirmó que lo había hecho Osama bin Laden” (Estulin).
TVE arranca directamente con las imágenes que cede CNN en
primer plano. Ana Blanco, voz en off, explica que “un avión o una
avioneta se ha estrellado contra la parte superior de una de las dos torres.
Hay mucha confusión les pedimos disculpas porque no podemos aportarle más datos”.
A todos nos
coge desprevenidos y eso nos lleva a imprecisiones. El corresponsal en Estados
Unidos de TVE Vicenç Sanclemente suelta un Osama Bin Landen,
leído con una “n” de más.
Errata disculpable donde las haya, y, en ningún caso
comparable a los “dios santo” que pronunciaba un menos hierático
que de costumbre Matías Prats en Antena 3, quien no dejaba de repetir lo que
decía el corresponsal de la cadena en Estados Unidos, Ricardo Ortega (¿nervios
o falta de recursos?). Un canal, por cierto, al que ese día se le debió de
romper el enchufe de conexión con la CNN (a la que todos se engancharon en el
mundo), porque inició su andadura conectando por teléfono con el corresponsal y
con un mapa de fondo de Estados Unidos que por naif podría pensarse que lo
había diseñado el hijo menor del infógrafo jefe. ¿Lo más moderno? Que era en
color.
Viajamos al cono sur, a la TVN chilena, donde en ese momento
se habla de los beneficios del parto normal o con cesárea, cuando interrumpen
los chicos de informativos.
Locutor: “No
hay demasiada información al respecto, sólo las imágenes que están viendo en
directo. Una avioneta se ha estrellado contra una de las torres gemelas de
Nueva York.
La
información es absolutamente preliminar (…)”. Y así un rato hasta que… “Tenemos
contacto ya con nuestra sala de Internacional. Valeria Fonsea ¿ya tienes algún
antecedente adicional respecto de lo que hemos informado, Valeria?”, y
en ese preciso instante todos vemos cómo un avión se estrella contra la segunda
torre, y oímos:
Valeria: “Mauricio,
es tan reciente lo que está ocurriendo”. Afortunadamente le interrumpe
el primer locutor.
Locutor: “Mira,
mira…”
Valeria: “Sí, hay una explosión… desconocemos qué está
ocurriendo”, y, como si no acabara de creerse lo que acaba de ver,
prosigue con naturalidad hablando de lo que ocurrió con la primera torre. “Solo
se sabe que fue una avioneta comercial que chocó contra una de las Torres
Gemelas… es muy extraño lo que ocurrió porque no es una zona donde normalmente
pasen avionetas y menos a esa altura (…) y vemos ahora que el
fuego se ha propagado a la torre vecina. Ha habido una explosión…”.
Afortunadamente
el primer locutor encarrila la situación. Deberá estar pensando para sus
adentros que 'para qué conecté yo con la sala de Internacional si por contarnos
no nos cuentan ni lo que acaban de ver claramente'.
Locutor: “Sí,
hay un segundo avión que ha impactado hace sólo unos segundos, un avión, no
podemos hablar de una avioneta… es un avión de un tamaño mediano el que se ha
estrellado hace sólo un instante cuando ya estaba en llamas una de las torres
del World Trade Center”.
La periodista
de la Fox, Glenn Beck, ilustra a sus seguidores sobre el lado positivo de las
cosas, y del 12 de septiembre de 2001 afirma que “durante un breve espacio
de tiempo realmente nos prometimos centrarnos en las cosas que eran realmente
importantes: los amigos, la familia, los principios eternos que permitían que
Estados Unidos se convirtiera en un faro para el mundo” (Zernike).
Análisis.
De Estulin
interesa a este análisis su observación teórica sobre la realidad y la imagen de
ella. “La realidad se tornó espectáculo”, dice, por ejemplo, del 11-S, y
se pregunta: “¿Qué significa todo eso? Tenemos que contextualizar los
acontecimientos para que tengan algún tipo de significado, de la misma forma
que un detective de homicidios examina las pistas en la escena del crimen”,
se (nos) contesta. Y prosigue, para lo que nos compete: “La imagen actúa
directamente sobre la mente inconsciente, transmite bibliotecas enteras de
información en un solo momento, establece vínculos de conexión con otras imágenes”.
Llegado a este punto, asevera: “Esa es la razón por la que, sinceramente, no
se debe confiar en la imagen (…) Necesitamos un contexto” (Estulin).
Ligamos sus
observaciones con las del profesor de la Escuela de Cine y Vídeo de Andoain,
Joseba Zúñiga (Zúñiga), que muestra su contrariedad con eso tan subjetivo como
es la objetividad. Lo contrario, la subjetividad, nos dice, “no surge sólo a
la hora de contar o filmar un hecho, sino también a la hora de elegir qué
suceso contar y bajo qué punto de vista”. A su juicio, las imágenes de un
hecho “no son, por definición, la forma más objetiva de conocerlo”. Para
él, la imagen es esencial para comprender un hecho determinado, “pero en la
captación de esa imagen existen diversas decisiones, y por tanto, elementos
subjetivos”. “De hecho”, agrega, “podemos tener tantas imágenes
diferentes de un motivo como personas lo han estado grabando, ya que cada una
lo hace desde su punto de vista”. Pero, lo que nos parece más relevante de
su análisis: “La imagen llega a la emoción de las personas”. Primero,
dice, provoca en el espectador un impacto, tras el que llega la idea asociada a
las imágenes en cuestión: “Todo eso predispone de tal manera al espectador
que la objetividad de la narración audiovisual queda muy afectada”.
Concluye que el medio audiovisual (pienso en aquella solitaria cámara de la
CNN) no garantiza la objetividad, ni siquiera “una forma verdadera de
mostrar la realidad, sino tan solo una versión creíble y verosímil”.
La cámara de
la CNN no estaba sola. Decenas, centenares de pequeñas cámaras (quién sabe
cuántas) seguro que recogerían aquellos momentos. Vecinos de Nueva York en sus
teléfonos móviles, turistas en sus Canon… En este tiempo hemos visto algunas
imágenes, no sabemos si las únicas, sí las que sus dueños decidieron hacer
públicas, sí las que pasaron un hipotético filtro de las autoridades previo a
su difusión. En YouTube hallamos de todo, o de nada.
En 2009
conocemos un estudio (Mayoral) sobre el uso de material impactante por parte de
las televisiones
españolas, donde se advierte una cada vez mayor presencia en
antena de producciones caseras: “Tarde o temprano termina por aparecer un
vecino que ha grabado la secuencia de la explosión”, indica Mayoral, quien
agrega que últimamente la tendencia, por parte del 'grabante' es colgarlo en
YouTube, con lo que “la imagen llega antes que la propia información”.
Riesgo alto de
descontextualización (revivo lo dicho por Estulin), que nos sugiere el
siguiente experimento; probemos a ver las primeras imágenes televisadas de las
torres gemelas, pero sin sonido, sin escuchar, aun precarias, las explicaciones
de los locutores de turno. Nos hemos sometido a la experiencia, que arranca con
la interrupción de todas las programaciones televisivas y la conexión con CNN,
que ofrece la imagen de un aparatoso incendio en una de las torres gemelas
(Hemos elegido una televisión chilena).
Conclusión emocional: No puede ser, no parece real, ni
siquiera cuando a los pocos minutos de ver columnas de humo y fuego intentando
escapar de una de las torres, observamos cómo un avión de pasajeros se estrella
contra la otra torre, lo que ocasiona un derroche de fuego que casi epata a la
primera de las torres. Todo eso lo hemos visto ya en alguna película. No digo
nada nuevo, pero sin contexto, no sólo no lo creo, sino que me impresiona
menos. Seguimos sin oír nada, pero un subtítulo nos avisa de que un avión se
acaba de estrellar contra una torre, la que acabamos de ver en directo, pero
aún desconocemos qué pasó con la primera. En ese instante, abrimos sonido: Los
locutores de las televisiones seguidas para este trabajo mantienen la tesis de
la avioneta, aunque sus respectivos subtítulos ya emplean el genérico “avión”,
que, como todo el mundo sabe, sirve para avión de pasajeros, avión de
carga, avión militar, avioneta… A nuestra cámara, la del génesis,
le hemos tomado cariño, incluso la torpeza ocasional del operador nos aporta a
las imágenes que vomita más verosimilitud que la de aquellas otras que nos
llegan a través de las cámaras de aislados helicópteros que sobrevuelan la
zona, ya de otras emisoras de televisión.
Rememoramos el "cinèma verité" y empezamos a discrepar de Estulin. Por lo que llevamos visto,
el contexto oral nos distrae de lo que ocurre. La imagen me revela una historia
que no coincide con la que me cuentan. Sigo ahora CNN en inglés (aun traducida
al castellano), y transcurridos unos tres minutos del impacto del segundo avión
contra la otra torre, el informador sigue especulando sobre que la nueva
explosión sería consecuencia del primer avión que se estrelló; pasados no
muchos segundos, tras advertir que sale humo de la segunda torre, se pregunta
por la tesis de un segundo avión: el espectador asiste atónito a la
contextualización sonora, pues lleva advertido tres minutos antes de que así ha
sido. La imagen sin sonido, aún pareciéndonos más irreal, más ficción, nos
contextualiza mejor en lo que ocurre. La batalla, estimados Estulin, Zúñiga y
tantos otros, la gana esta vez el ojo-cámara de Vertov.
El periodista
Juan Pedro Valentín (Valentín) afirma que desde el 11-S la televisión se ha
convertido en el “gran referente” de la información de grandes
acontecimientos. Siempre creí que lo era desde la llegada del hombre a la luna,
o, antes, del asesinato de Kennedy. No sé. Valentín, admirablemente, creo,
observa, no sin cierta preocupación, que el espectador exige hoy a las
televisiones “que estén en directo en los lugares donde se produce la
noticia”. “Si me diste en directo el 11-S”, señala en voz del
espectador, “si llevaste a mi casa la toma de Bagdad, si me enseñaste cómo
el tsunami devoró las costas de Indonesia (el artículo es escrito con
anterioridad al muy visualizado de Japón), ¡cómo no vas a darme cualquier
otro evento mundial!
Pero ocurre,
agrega Valentín, que los periodistas de televisión “no todos los días
tenemos un 11-S para contar”. ¡Tachán!, llega la observación que
esperábamos (y temíamos): “Podemos caer en la tentación” de hacer de
cada día “algo parecido a un 11-S” acercando la información al
espectáculo, lo que se conoce como “infoteiment”: información más
entretenimiento. ¿Cómo? Pues haciendo un uso inhabitual de grabaciones caseras
o mostrando estas habituales secuencias en las que el vehículo de un
delincuente es aparatosamente perseguido por la policía por las calles de una
ciudad del este de Arizona, estado que no terminamos de ubicar en ese país,
como, ni mucho menos, el motivo de la persecución: “No es una noticia, es
una imagen”, denuncia Valentín. Ahí es donde Vertov pierde su batalla, y
cuando echamos de menos a aquella torpe cámara ubicada en alguna terraza de la
manzana aquel 11-S.
Obra consultada:
Zernike, Kate. “La revolución del Tea
Party”. pág. 39. Planeta. Barcelona. 2011.
Estulin, Daniel. “Desmontando Wikileaks”.
págs. 156, 222 y 230. Planeta. Barcelona. 2011.
Zúñiga, Joseba. “Cultura audiovisual”. pág.
27. Ed. Producciones Escivi S.A. Andoain. 2009.
Mayoral, Javier. “A la búsqueda del
impacto”, artículo que recoge una investigación de la UCM a propuesta de la
APM, publicado en “Cuadernos de periodistas”, núm. 18, noviembre de 2009. pág.
71. Ed. APM. Madrid.
Valentín, Juan Pedro. “Las amenazas de los
informativos de televisión”, artículo publicado en “Cuadernos de periodistas”,
núm. 9, enero de 2007. pág. 64. Ed. APM. Madrid.
Videografía
consultada:
http://www.youtube.com/watch?v=yrVopfes8_w
http://www.youtube.com/watch?v=eOCeN1i3iZ0
http://www.youtube.com/watch?v=DDoaLUfSNeo
http://www.youtube.com/watch?v=S87upr




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