“Esta historia”
Alessandro Baricco
Editorial Anagrama. 2007
Cuando recomendaron al lector
leer esta novela le advirtieron: No te olvidarás nunca de Ultimo (sin acento,
es un nombre italiano). Y pensó el lector: Nunca se olvida al personaje de una
novela, por mala que ésta sea. No. Se equivocaba el lector. Tenía razón el
“recomendador”. Ultimo no es sólo un personaje. Ultimo somos, de algún modo,
cada uno de nosotros.
No puede decirse que Ultimo sea entrañable. La verdad es
que no acabamos de conocerle nunca. Tan reservado, tan aparentemente
ensimismado, tan ausente en buena parte del texto. Casi tanto que devoramos las
páginas con el único objetivo de conocer de su existencia, qué es de Ultimo,
dónde estará, por qué Baricco nos roba su presencia.
Pero el lector advierte,
Ultimo no es nadie especial, nada extraordinario, si acaso un espejo en el que
mirarse; precisamente eso es Ultimo: el espejo, el espejo en el que cada uno de
nosotros ve cómo envejece, el espejo que nos mira igual todos los días, el
espejo que nada reprocha, si acaso rememora qué fuimos ayer y por qué podemos
ser mejores mañana. El espejo que nunca traiciona y que sólo se rompe por
nuestra torpeza.
Está convencido el lector de
que Alonso no sería capaz de participar en las primeras grandes carreras,
reservadas sólo para quienes se lo podían permitir, incluso el perder la vida
sin resentimiento. O puede que a Alonso, si leyó esta novela, le haya ayudado a
entender que las pistas de carrera no son estáticas, se mueven, se crean y
desaparecen con cada vuelta al circuito. Pistas donde las curvas estremecen y
hacen sentir que nuestra vida fue lo mejor que le pudo pasar a nuestra vida.
Pistas que desaparecen por el azar, sueños rotos y reconstruidos por Elizaveta
Seller. El olor humano que pasa a la velocidad de un Jaguar, y la muerte en un
arcén olvidado. “Esta historia” al pie siempre de la carretera, empolvada y
perfumada como para salir de fiesta, la que Ultimo hizo de una vida entera
sobre ruedas.
El sueño del padre de Ultimo,
el primer piloto urbano de la historia que giró una y otra vez en compañía de
su hijo por una ciudad que no le buscaba. Y Caporetto, la mayor retirada civil
y militar de la historia italiana, para vergüenza de quien ordenó abandonar a
miles de inocentes rompiendo el puente de la salvación, con el convencimiento
de que salvaba Italia de un ya derrotado ejército alemán.
Caporetto, testigo de las
proezas del ser humano, que casi nunca son colectivas, siempre individuales. El
valor de unir a una madre con su hijo, metáfora quizá de la unión de Ultimo con
su sueño. Y no más pistas puede dar el lector porque sería dañar en exceso el
brillante trabajo del autor de “Seda”. Sólo la pista sobre la que ruedan los
objetivos de un niño cuyo cuerpo tembló con Elizaveta, quien hizo lo propio
años después sobre un Jaguar que hoy ya es chatarra.

Enhorabuena Luis Miguel por tu muy bien atendido blog, que destila profesionalidad y buen hacer a través de un diseño cuidado con informaciones de interés y variadas. Francamente me ha parecido muy interesante ya que entra en muchos planos de actualidad. La recomendación de lecturas es muy apetecible.
ResponderEliminarLuís Miguel, no sabía que conocías a Baricco, es uno de mis escritores favoritos!!!
ResponderEliminarVuelvo a repetir que me encanta tu estilo, muy cautivador!
Sin embargo hay alguna entrada que abreviaría por facilitar la continuidad en la lectura. Un saludo y mi más sincera enhorabuena!
Ahy, se me olvidaba: si no los has leído todavía, del mismo autor te aconsejo: OceanoMar y Novecento.
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