El diálogo propuesto se prolonga por espacio de unos siete
minutos, desde el momento en que el astronauta inicia su acceso a la sala de
control del ordenador con el que entabla el diálogo. Se trata de una escena de
la película dirigida por Stanley Kubrick “2001. Una odisea espacial”. El
astronauta Dave es el único superviviente de la nave cuyo ordenador central es
Hal 9000. Este ha sido el causante de la muerte de un astronauta, razón que
lleva a Dave a desconectarle.
Aunque pueda resultar desconcertante, puesto que de los dos
interlocutores uno de ellos solo habla por primera y única vez a los cinco
minutos de iniciarse el diálogo, el oyente lo sugiere como ejemplo válido, pues
entiende como respuestas (por más que atípicas) el silencio del astronauta Dave
(acompañado del ritmo variable de su respiración) ante cada una de las
preguntas que le formula el ordenador, Hal 9000.
- Dave,
astronauta: (Silencio y Respiración del Astronauta –en adelante SRA-)
- Ordenador
Hal 9000: ¿Qué se propone hacer Dave?
- Dave:
(SRA)
- Hal:
Dave, de verdad creo que me debe una respuesta a la pregunta.
- Dave:
(SRA)
- Hal: Sé
que no va bien todo conmigo.
El ordenador no es desconocedor del enfado que presenta su
interlocutor por lo sucedido, lo que le lleva a redirigir su conversación con
Dave, de modo que el reconocimiento primero de que no actuó bien en un momento
dado pueda generar en aquél un sentimiento de empatía.
- Dave:
(SRA)
Por ello desea trasladarle un mensaje de tranquilidad, de
que todo está bajo control. La premisa inicial parte del reconocimiento de un
hecho doloso: ¿Quién puede no conmoverse cuando tu interlocutor admite haber
errado? Pero Dave parece decidido a resolver esta cuestión y continúa con su
labor de desconexión.
- Hal: Pero
ahora le puedo asegurar, con toda seguridad, que todo volverá a la normalidad.
- Dave:
(SRA)
- Hal: Me
encuentro mucho mejor ahora.
- Dave:
(SRA)
- Hal: De
verdad
- Dave:
(SRA)
- Hal: Mire
Dave, veo que esto le molesta mucho.
- Dave:
(SRA)
Hasta en lo que podría interpretarse como un ejercicio de
sarcasmo, Hal 9000 invita a Dave a prepararse a escuchar sus explicaciones. Hal
tiene cosas que decir, pero precisa de la atención de Dave, quien, sin embargo,
no está dispuesto a hacerlo.
- Hal:
Francamente creo que debe sentarse tranquilamente, tomarse una pastilla de
estrés y pensárselo todo bien.
- Dave:
(SRA)
- Hal: Sé
que he tomado unas decisiones equivocadas últimamente, pero le puedo asegurar
que, sin duda, mi trabajo volverá a la normalidad.
- Dave:
(SRA)
- Hal: Aún
siento gran entusiasmo y confianza en la misión, y quiero ayudarle.
- Dave:
(SRA)
Llegado a este punto, ante la falta de respuesta por parte
de Dave, Hal 9000 parece reclamar de su interlocutor lo que definimos como
“sensibilidad compasiva”, pero en sentido inverso, Hal ruega a Dave que atienda
sus requerimientos y que cese en su acción de desconexión. Es un ruego, no una
orden: seguimos en el ámbito de la persecución de la empatía, que Hal no logra
despertar en Dave.
- Hal:
Dave. Pare. Pare ¿quiere?
- Dave:
(SRA)
- Hal: Pare
Dave. ¿Quiere parar, Dave?
- Dave: (SRA)
- Hal: Pare Dave.
- Dave: (SRA)
Recurso determinante al que acude Hal para remover la
conciencia de Dave.
- Hal:
Tengo miedo. Tengo miedo, Dave.
- Dave:
(SRA)
Recurso fallido. Dave se muestra impasible. Hal ha
demostrado (consciente o no) habilidad creciente en el ejercicio de transmitir
a su interlocutor un mensaje que tenga como solución el fin de las actividades
que aquél desarrolla. Al principio, puede que finja su sorpresa por la
presencia tan próxima de Dave en su espacio más íntimo (“¿Qué se propone hacer,
Dave?”); posteriormente, admite su culpa, para, a reglón seguido, proponer un
escenario nuevo, esperanzador, expresarle un mensaje de apoyo (“Quiero
ayudarle”); parece que Hal, con ello, desea brindar consuelo a Dave, y
estimularle, al tiempo, a hacer borrón y cuenta nueva y fijar un nuevo marco de
relación bilateral. Pero Dave se resiste.
- Hal:
Dave… mi mente se va. Lo noto. Lo noto. Mi mente se va.
- Dave:
(SRA)
- Hal: No
hay duda. Lo noto. Lo noto. Lo noto. Tengo… miedo.
- Dave:
(SRA)
Punto de inflexión en la conversación. Hal ha perdido ya
suficientes “neuronas” como para adoptar un nuevo rol, su primer rol. Hal es
ahora su propio bebé. Ello, no obstante, no impide pensar que Hal aún sea
consciente de su situación y de su aciago final. No podemos estar seguros de
que aunque Hal dirija su pregunta sobre la canción “Margarita” a un eventual
grupo de personas, no esté, en el fondo, preguntándoselo particularmente a
Dave.
- Hal:
Buenas tardes, caballeros. Soy un ordenador Hal 9000. Entré en operación en la
fábrica Hal en Urbana, Illinois, el 12 de enero de 1992. Mi instructor fue el
señor Langley, y me enseñó una canción. Si quieren oírla la puedo cantar para
ustedes.
Es la primera vez que Dave responde a Hal a una de sus
preguntas.
- Dave: Sí,
me gustaría oírla Hal. Cántamela.
Nadie puede asegurar, si se lee entre líneas el texto de la
canción, que Hal no siga siendo consciente de lo que pasa y esté, en el fondo,
rogando a Dave una última oportunidad de sobrevivir. No lo podemos saber, pues
Dave no vuelve a contestarle, ni sabemos qué piensa realmente en ese momento.
- Hal: Se
llama “Margarita”: “Margarita… Margarita, dime tu respuesta por favor. Estoy
medio loco por nuestro amor. No será un matrimonio de moda. No puedo comprar
una carroza. Pero estarás guapa en el
asiento de una bicicleta para dos".
(El ordenador Hal 9000 queda inoperativo desde este momento
y ya no pronuncia palabra alguna)
No podemos afirmar que Dave sea un mal oyente en el sentido
estricto del término, pues seguro que entiende cada una de las observaciones y
peticiones que le traslada Hal. Lo que ocurre es que el contexto, derivado de
las circunstancias inmediatamente anteriores (el asesinato deliberado de un
astronauta), no parecen dar opción a Dave, de ahí que atienda el diálogo que le
propone Hal solo cuando le cree ya imposibilitado de actuar o tomar alguna
decisión (“Buenas tardes, caballeros. Soy un...”).
No creo que Hal fracase por
méritos propios en el intento de convencer a Dave: es evidente que este está
igualmente acorralado y no tiene opción. Es un diálogo imposible, fruto de la
desconfianza mutua, mayor en el caso de Dave tras lo sucedido. El que Hal
actuare de un modo u otro conforme a criterios lógicos es otra historia, que no
me atrevo a afrontar.
El diálogo completo, en inglés: